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jueves, diciembre 17, 2009

Nocturno

Esta es la noche.
Me ve arrastrar los pies
-un zorro famélico-.

La hierba susurra; cantan a los gritos
algunas estrellas.
Espero.
Se huelen los aullidos.
Nubes en los párpados,
Me enceguezco.

Un murmullo seco,
el perfume metálico
de sangre en los dedos.
Corre un secreto azul,
silencio.

De entre los árboles nace
polvo naranja, un velo.
No encuentro tu silueta.
Siento:
Ruido a lo que vibra,
ternura torpe,
perfume al sismo.
Te respiro.
Corre una brisa
y al oído,
me cuenta.
Horas inciertas, reconozco
tus manos. Tiemblo.

La marea repite tu nombre.
Cae en el pasto.
Lo aprendo.
En tu piel se esconde
el sueño de un conejo
-ya todo es celeste-.
Te miro,
duermo.

jueves, noviembre 12, 2009

piove.

Qué marcial el momento en que las gotas
se desploman contra el aslfalto.
Estruendo gris mercurio.
las luces del semaforo, una acuarela danzante.
Y la ventana de mi cuarto un espejo dormido.
¿De dónde vendrá esta alegría terrible,
la nostalgia por ciudades que no he visto?

Cómo recuerdo tus ojos tras estas cortinas húmedas.
Escucho tanto tu nombre cuando lo canta la lluvia,
como un mantra lejano, un eco pálido, a lo lejos.
Cuánto de abrazos pasados hay en la tormenta,
cuántas guerras, cuántas gargantas rotas.
Todas las camas se vuelven pequeños desiertos helados,
de tan solitario que es el perfume de la tierra mojada.
Cada mañana plateada espero despertar bañada en sol,
en rocío cálido, en cielos turquesa.
¡Daría todo por dormir sobre la hierba!
¡Daría todo por el canto de un gorrión!

miércoles, septiembre 30, 2009

A Solas con el Mundo [Charles Bukowski]

La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.

No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.

Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan

nada más
se llena.

Happy New Year [Julio Cortázar]

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

After Such Pleasures [Julio Cortázar]

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni
esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Presentes

No puedo pedirte todo lo que me gustaría darte,
pero así en cajita de colores, sin tarjeta,
de timbrazo y corrida.
Mirarte desde un buzón rojo nostalgia.

Todo lo que quisiera explicarte
no puedo más que ponerlo en una calle de piedra,
en un helado de verano, el olor de los bancos
pintados hace un ratito, recién, ahora.

Y no puedo saber si es mi culpa o mi error
regalarte todas las canciones
que quiero que me escribas
con pluma sobre la espalda y el ombligo,
por más que duela un poco.

Perdón por este capricho de infante,
pero a veces siento que basta
sentir tus pies enroscados en los míos,
soñar con las palabras que
se me traban en los labios
cuando te los entrego
callados, tan necios, tan torpes.

El Día [Jaime Sabines]

Amanecí sin ella.
Apenas si se mueve.
Recuerda.

(Mis ojos, mas delgados, la sueñan.)

¿Qué fácil es la ausencia?

En las hojas del tiempo
esa gota del día
resbala, tiembla.

lunes, noviembre 17, 2008

Souvenir

Todas las calles tienen tu olor
y tu nombre.
Aunque me esconda -siempre a medias-
siento golpes de tus labios
como brisa de verano
en mis labios.
Doy vuelta la esquina,
para no encontrarte.

Sobre la alfombra
hay algunas fotos
sobre las que lloré unas tardes
y olvidé romper
-siempre a propósito-.

Debo guardarte en un cajón,
de esos que no se abren
hasta que los coma el polvo;
para borrar el negro de tu ahora
y dejar la poesía del recuerdo.
Siempre espiando,
suspirándote en la noche.

Construcción

Me invoco
entre pliegues de humo
que luego desgarro.
Soy un aro de luz.
Por la noche descanso,
enciendo estrellas.
Observo la carne pudrirse,
y en ella planto flores.
Me desnudo,
me arranco la piel,
me erijo de nuevo.

sábado, noviembre 08, 2008

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena
amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de
mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por
las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


-Jorge Luis Borges.

lunes, agosto 25, 2008

IV

ojalá soñase mejor de lo que quiebro
y volase mejor de lo que callo
ojalá olvidase mejor de lo que duele.

ojalá ríese, ojalá una primavera.
y no un invierno. y no rocío frío,
y no lo inevitable.

se puede pero hoy,
no.

III

juro que no lo había pensado, que recién ahora, que casualmente, está bien.
puede que me sienta cansada.

no lo sé con certeza. si me acaricias me quedaré dormida.
me comerá los tobillos la hierba.
el rocío el aliento.
puede que sonría.

treparé por una escalera, altísima, azul.
caminaré por donde sea, azulejos.
me quitaré la ropa, me tentará el viento.
diré que sí. seré valiente.
vacío, nubes tersas. firmamento.
un dulce sopor, finalmente.

II

ayer quizá tuve un buen sueño,
o me perdí en el laberinto de tu risa.
cerré los ojos y estabas.
cerré los ojos.
allí.

ayer quizá recibí una carta,
atravesé el océano.
quizá me caí, en vidrios rotos,
soltando manos.
manos que agitan adioses.

ayer me eché a dormir,
entre velas oscuras.
y de golpe,
la noche se ha hecho trizas.
nos han robado el puente hacia otro día.

I

siento miedo al pensar,
al no poder mirarte.
te aprieto las muñecas, despierto
y dormido te dejo las huellas de mis uñas
y lloro.

me duelen los párpados, la piel
de las mejillas.
y no puedo decirte dónde está mi corazón.

jueves, marzo 27, 2008

lienzo

Quisiera rasgar, a veces, invisible

Los pliegues de tus yemas.

Mirar, saber,

Los ensayos de tu roce.

Cuando duermes

Intento arrancar el lienzo que te cubre

Siento mis manos perderse

En tu rostro que no mira.


Golpeo puertas lejanas,

Oleaje sinuoso, lleno de arena.

Pero no me acerco,

Quizá todo se enfríe.

Me aferro a tu máscara,

La lloro una vez muerta.

Tus ojos no perciben,

Se los comió la noche.


No estoy desnuda,

Mas no soy más que acaso

Una extraña.


lunes, septiembre 03, 2007

Nocturno [Oliverio Girondo]

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.

¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.

A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.

Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.

¡Silencio! -grillo afónico que nos mete en el oído-.
¡Cantar de las canillas mal cerradas!
-único grillo que le conviene a la ciudad!-.

Encuentro II

Buen día, sueño en vigilia.
La mañana nos besa la frente con la canción
de un tilo que destila la ciudad.
Detrás (o quizá dentro) del muro dos ebrios
ven pasar los días sin ver las nubes,
dos adolescentes se chocan sin cruzarse,
en un instante fugaz
como masturbación.

En estas sábanas, lienzo en blanco;
esta almohada, profundo bosque
tu respiración,
tu olor a primavera.
Silencios que dicen todo
más que
las frases que duran siglos
mezcladas con el humo y con las luces
de los bares y las esquinas.

Encuentro I

Cuando el viento me regala una puesta de sol
a la orilla de tus ojos, y tus palabras
marfil comienzo a sentir
que no todo es imposible.
Crecen raíces de mí, los dedos tienen magia.
Tu risa es música,
agua que corre.
Lunares nocturnos,
verdes prados
tus caricias profundas.
Una brisa que susurra en el alma
y yo pienso y sueño y despierto
y me quedo en vos.
Me tomaste por sorpresa.
Hoy quiero,
hoy te quiero.

Quizá el frío regrese a su casa,
quizá el invierno duerma
cuando ambos
seamos pájaros.

vereda de tolosa

un segundo, un desparpajo, un reflejo
de tus pupilas y te esquivo
fugazmente.
y surgen las mentiras que ocultamos
pero sabemos queremos decir,
sabemos descifrar
la pradera detrás del trueno.

algún que otro peatón que, indistinto
llama la atención de nuestras muecas
clandestinas y trabadas en si.
alguna que otra hoja desfalleciente
que cruje al pisarla
como un caracol en las despiadadas manos
de un infante.

se cruza de nuevo tu luz
con mi sistema
y quiero evitarla pero no
va a ser posible,
pensaré en ella toda la noche
hasta dormir
sin soñar.

los barcos se esconden en la arena,
se sumergen en charcos de plata y
mueren en vitrinas,
sonrien en vitrinas.

digit al

somos carne de cañon o comida para ratas. somos el polvo de algun progreso que llegara proximamente.
dormidos esperamos, baja por la chimenea.
algun prado cromado tirita bajo nubes verdes. besos y risas entre mascaras de gas.
las niñas juegan con sus tripas, arrancan, mastican.
alguien bebe la sangre, la deja correr y la vomita.
entre las hojas mustias las lombrices me recorren la piel de seda, la piel muerta.
miles de manos heladas recorren los recovecos húmedos. mis muslos tenues, mis labios centelleantes.
ojos de purpurina enmarcan una voz que no se oye.
el susurro de un teléfono a lo lejos, los vestigios de la digitalización de los abrazos.